Para mi ha sido una gran experiencia en todos los niveles, pero destaco la importancia de comer bien y extrapolarlo a toda la familia. Y cuando digo toda, es toda (abuelos, tíos, padres, hijos…) todos han aprendido como mirar las etiquetas, que demasiado azúcar es realmente malo y a comer más harinas integrales. Ahora hago ejercicio a diario, sea lo que sea, como mínimo 15 minutos… andar, correr… Espero poder transmitir el conocimiento adquirido a mis hijos y que ellos no lleguen tan tarde a aprender a comer sano.  ¡Muchas gracias por todo! ” – Sonia